¿En qué medida ha cambiado su labor periodística desde que vive en el exilio en Alemania, en cuanto a los temas que aborda, su investigación y el acceso a fuentes?

Mi nombre es Vania Pigeonutt, soy mexicana. Desde el 2010 soy periodista independiente, local field producer (fixer), escritora, analista internacional especializada en crimen organizado, desaparición forzada, asuntos políticos, género y comunidades indígenas en México y el Sur Global. Ahora project manager en la taz Panterstiftung, donde coordino la red de ex alumnos que la fundación ha tenido desde su nacimiento en 2018: Panternetwork.

Mi labor periodística desde el 2022 que llegué a Alemania, primero como becaria del Rest & Resilience, ha cambiado completamente. Algunas veces he sido invitada para colaborar con la DW en programas de opinión que tienen que ver con la relación de México y Alemania. O de problemas locales en México; sin embargo, los espacios para colaborar sobre mi país desde el exilio, son limitados: principalmente porque hay otros periodistas en campo.

Por mi relación directa con el periódico Taz, he tenido la posibilidad de publicar algunos reportajes largos, sobre todo en colaboración con colegas alemanes, también de trabajar como consultora en algunas piezas de radio, en ARD y también he participado en series especiales sobre criminalidad con la ZDF.

Debo decir que sobre Alemania he escrito muy poco. El periodismo que he hecho aún en el exilio tiene que ver con México. Recientemente, por el desafortunado triunfo de la derecha, comencé a colaborar en publicaciones mexicanas informando sobre este fenómeno y las consecuencias a la comunidad migrante.

El acceso a fuentes en Alemania no es fácil y menos si no hablas alemán. Yo por fortuna este año empecé a hablar alemán con mayor fluidez y es por eso que, este 2026 ha sido mejor en cuanto al acceso a la gente y entender cómo funcionan los medios de comunicación, porque para colaborar es muy complicado.

La DW es de los espacios más abiertos para colaboraciones, pero al mismo tiempo, es limitado. Desde que llegué hasta este año, he colaborado tres veces en la televisión.

¿Qué oportunidades le brinda trabajar desde Alemania y dónde sigue encontrando limitaciones o dependencias?

Principalmente que los temas que tienen que ver con el crimen organizado transnacional y los fenómenos de violencia que solía cubrir, no son los mismos aquí en Berlín. El no estar en un territorio donde vivía amenazas constantes y por el hecho de ser mujer mi aproximación con el territorio era una amenaza por sí misma, ha ampliado mis posibilidades profesionales. He hecho consultorías para la GIZ, también dado más talleres sobre escritura y eso es gracias a que estoy basada en Alemania. Trabajo en inglés o en alemán y eso amplía mi entendimiento del mundo.

En su opinión, ¿qué se necesita para que los periodistas en el exilio puedan continuar su labor de manera independiente y profesional a largo plazo?

Necesitamos más redes que nos ayuden a sostenernos a través del tiempo. A dotarnos de herramientas para entrar en redacciones, que éstas a su vez realmente sean diversas. Que cuando se hable de nuestros países, podamos tener la primicia de hablar de ellos y no sólo acompañar a otros colegas europeos con la explicación. Que cuando se habla de diversidad y representación migrante no sea sólo una cuota y nada más. Necesitamos contratos, porque de éstos, en muchas ocasiones depende nuestro estatus migratorio. Necesitamos ser tratados como profesionales, no como gente que está buscando apenas una oportunidad para demostrar esa profesionalidad, experiencia y conocimientos adquiridos a través del tiempo.

¿Qué papel desempeñan las organizaciones mediáticas internacionales, como Deutsche Welle, para los periodistas en el exilio?

Crucial. Las organizaciones que contratan y colaboran con periodistas y medios en el exilio dan la posibilidad no sólo al periodista o la redacción en el exilio, sino a la población, en este caso la alemana, de entender a profundidad los problemas geopolíticos mundiales. Contribuyen a la gran explicación de que todo lo que pasa a nivel local repercute en el mundo y ampliar a lo global, las problemáticas de los países, nos hace entender en colectivo y buscar desde el periodismo soluciones, hacer un periodismo que construya puentes y que no divida y polarice opiniones.

Vania Pigeonutt es periodista y escritora mexicana. Actualmente trabaja como gestora de proyectos en la Fundación taz Panter.

Este texto se tradujo al alemán y se publicó en el dossier «Deutsche Welle», que apareció el 1 de noviembre de 2026 como suplemento del periódico Politik & Kultur. La traducción al alemán corrió a cargo de Theresa Brüheim, jefa de redacción de Politik & Kultur.